Traducir con software libre: OmegaT

Supongo que a estas alturas, muchos traductores conocerán OmegaT, por lo menos de oídas. Sea o no así, recomiendo dedicarle un tiempo a esta herramienta TAO, indagar, probar, trastear y utilizarla. Hace tiempo que trabajo con ella y de momento, sus funcionalidades han cubierto todas mis necesidades. Cuando te acostumbras, como todo, se trabaja cómodamente, no se cuelga, no suceden cosas extrañas y no te falla. Y por si fuera poco, no es software privativo.

En la web de OmegaT, encontraréis los enlaces para descargar el programa e información sobre el proyecto, capturas de pantalla o cómo podéis contribuir, entre otras cosas.

Así que, además de romper una lanza a favor del software libre, voy a explicar la dinámica de trabajo de OmegaT, para que, quienes empiecen, tenga una primera orientación y les resulte más fácil ponerse al lío. Vamos, que no es un tutorial, ya que, una vez descargas el programa, dispones de un manual de usuario clicando en «Ayuda».

Escribo esta entrada a raíz del webinario de Asetrad sobre OmegaT que impartió Jose Luis Díez Lerma hace unos días, muy recomendable este tipo de charlas para tener una visión general de OmegaT o como introducción.  

UNA LANZA A FAVOR DE OMEGAT Y DEL SOFTWARE LIBRE

Para resumir brevemente qué es el software libre, decir que un tal señor Stallman fue el creador del concepto y bajo este establecía cuatro libertades que son la base de la definición del software libre: la libertad de utilizar el programa, de estudiarlo para ver cómo funciona y modificarlo para adaptarlo a las necesidades que se tenga, la libertad de distribuirlo a otros usuarios y por último, la libertad de mejorarlo en beneficio de la comunidad.

El software libre, por tanto, alimenta y se alimenta de la comunidad. Es decir, es un todos ponen. El resultado es un proyecto en el que una persona o un grupo de personas más o menos grande ha contribuido o bien programando, aportando ideas, colaborando económicamente o de alguna otra manera para que una idea, que consideran buena, se ejecute, crezca, mejore, o simplemente se utilice y se ponga a disposición de más personas. Se contribuye al conocimiento y es accesible para el que quiera acercarse a él. Por si eso fuera poco.

A veces es gratuito (OmegaT lo es). No es necesario explicar esta ventaja. Y cuando no lo es, el software es de código abierto, o sea, cumple las cuatro libertades que mencionaba arriba.

OmegaT es un proyecto de software libre y porque hay muchas mentes y manos detrás, es una herramienta que funciona francamente bien, está muy testeada y es muy estable (no te deja tirado cuando menos te lo esperas). No hace todo lo que hacen algunos de los titanes que hay en el mercado, pero, para mí, ofrece lo necesario: coincidencias parciales, propagación de coincidencias, procesado simultáneo de proyectos con archivos múltiples, uso simultáneo de múltiples memorias de traducción, glosarios externos, creación de glosarios, uso de diccionarios, integración de traductores automáticos para el que los quiera, es compatible con otras aplicaciones de memoria de traducción (TMX), acepta muchos formatos de archivo… Y, además, es multiplataforma, es decir, se puede instalar en Linux, Mac o Windows. Que dicho sea de paso, al loro con que solo se pueda instalar algo en Windows.

Responde al concepto, a mi entender, de compartir para crecer. Y en un mundo en el que todo tiene un precio, que el conocimiento sea libre tiene un valor incalculable.

En la web de OmegaT, encontraréis los enlaces para descargar el programa e información sobre el proyecto, capturas de pantalla o cómo podéis contribuir, entre otras cosas.

DINÁMICA DE FUNCIONAMIENTO DE OMEGAT

OmegaT funciona creando carpetas. Es decir, cuando creas un proyecto, OmegaT creará una carpeta con el nombre del proyecto. Dentro de esa carpeta hay subcarpetas que contienen todo el trabajo: texto origen y texto meta, memorias, glosarios, etc. ¿Dónde se guarda el proyecto? Pues donde tú le digas.

Creamos un proyecto nuevo:

Imagen1

Le damos un nombre, en este caso «NameTheProject», y le decimos dónde lo queremos guardar (aquí lo guardo en «Documentos»):

Imagen2

Clicamos en OK o equivalente.

Nos sale esta ventanita donde indicamos idioma origen y meta y ubicación de las carpetas, que por defecto serán todas en la carpeta raíz del proyecto (que lleva el nombre del proyecto). Si trabajamos con otros traductores podemos cambiar la ubicación de las carpetas que nos interesen en ubicaciones compartidas.

Imagen3

Y como decía, OmegaT organiza los proyectos en carpetas con la siguiente jerarquía. En vuestro gestor de archivos, Finder o lo que tengáis os aparecerá el proyecto ordenado así:

Imagen4

Con estas carpetas podéis gestionar vuestras cosillas. El sistema es básicamente copiar lo que queráis en las carpetas del proyecto. Por ejemplo:

Carpeta «source»: aquí van los archivos que hay que traducir. Copiáis los archivos que os ha enviado el cliente y los pegáis en esta carpeta. Cuando abráis el proyecto en OmegaT podréis seleccionar el texto con el que queréis empezar a trabajar. También podéis añadirlos desde OmegaT.

Carpeta «target»: una vez hayáis terminado de traducir, tenéis que crear los documentos traducidos (clicáis en archivo>crear documentos traducidos) y el programa los guarda en esta carpeta.

Carpeta «glossary»: aquí podéis añadir los glosarios que tengáis*. También se va generando un archivo .txt con las entradas que vayáis creando durante la traducción, archivo que OmegaT guarda en esta carpeta.

*Para que OmegaT entienda vuestro glosario, tiene que editarse en texto plano y separar el término origen del meta con tabulación. Es decir, las entradas del glosario del .txt serán así (ponemos la palabra «chapter» como ejemplo): chapter(tab)capítulo

Podéis añadir otra columna y esta tercera aparecerá a modo de comentario: chapter(tab)capítulo(tab)allá vamos

En un editor de texto plano quedaría algo así:

imagen5

Y en OmegaT, habiendo guardado el archivo .txt en la carpeta «glossary», leerá el archivo y mostrará los términos que tenga en el glosario y que aparezcan en el segmento en el que nos encontremos (en este caso en el primero). El resultado es este:

Imagen6

Carpeta «tm»: aquí podéis incorporar las memorias de traducción que tengáis en formato TMX (copiar y pegar en la carpeta). La memoria de traducción que se vaya generando se guarda en la carpeta raíz en formato TMX.

Carpeta «omegat»: en esta el bichito guarda sus cosas, back-ups, las estadísticas del proyecto y demás. 

Carpeta «dictionary»: francamente, nunca he incorporado ningún diccionario… si alguna vez lo hago, añadiré algo sobre ello.

Esto es el arranque, para continuar, nada como leerse las instrucciones, aunque sabemos que hay dos clases de personas, las que se leen las instrucciones y las que no. Ya, cada uno que decida.

Traducir con software libre: Anaphraseus

¿Qué es Anaphraseus?

Anaphraseus es una herramienta de traducción asistida muy cómoda y fácil de utilizar parecida a Wordfast Classic. Hace tiempo que había topado con esta joyita libre pero no lo había probado todavía. Me ha sorprendido gratamente por lo sencilla de instalar, de utilizar y lo tremendamente práctica que es. Se trabaja directamente con el procesador de textos, lo que a mí, personalmente, me gusta mucho.

Anaphraseus es un complemento de OpenOffice. Ambas herramientas son libres y de código abierto, es decir, se pueden utilizar, copiar, modificar y redistribuir de forma gratuita. Además, tanto OpenOffice como Anaphraseus son multiplataforma, por lo que se pueden instalar en Windows, Mac o Linux.

El único requisito necesario para instalarse Anaphraseus es tener instalado el OpenOffice, que, para el que no lo sepa, es la versión free (en todos los sentidos) de Microsoft Office. No tiene los 1000 truquitos del MSOffice, pero aún así es una herramienta supercompleta, práctica, muy bien hecha, con mucho que ofrecer y con la que se puede trabajar cómodamente.

¿Qué ofrece Anaphraseus?

-Se pueden crear, guardar e importar memorias de traducción en formato TMX, lo que hace que las memorias sean compatibles con otras herramientas TAO.

-Muestra coincidencias parciales y coincidencias totales.


-Permite el uso y creación de glosarios y el reconocimiento de términos

-Permite otras configuraciones como modificar el umbral de coincidencia parcial o la segmentación.

-Además, es gratuita (aceptan donaciones voluntarias), lo que permite tener a nuestra disposición una herramienta TAO con todas las ventajas que ello supone. Muy ventajoso si se está empezando o si para las necesidades propias de cada uno no es tan rentable comprar la licencia de una de estas herramientas.

¿Cómo se instala?

Al ser una extensión de OpenOffice, la instalación es muy sencilla. Yo me lo he instalado la penúltima versión (2.01) ya que la 2.02 me daba problemillas (pero es sencillo, de verdad :D). Me la he descargado desde la página de las extensiones de OpenOffice. Simplemente tenéis que clicar en “Get it” para descargaros la extensión (.oxt).
Una vez descargada, abrís el OpenOffice, vais a Herramientas > Administrador de extensiones. Clicáis en “Añadir” y se abrirá vuestro explorador de archivos. Buscáis la extensión que acabáis de descargar, clicáis en ella, aceptáis las condiciones de la licencia, reiniciáis OpenOffice y ¡ya está! ya podéis empezar a curiosear.

Una vez se reinicia OpenOffice veréis que aparece el menú en la barra superior y en la barra de herramientas:

Os dejo con una buena introducción al uso de Anaphraseus en Melodía de traducción.

Experimentando con los subtítulos.

Bueno, bueno… después de varios días de arduo trabajo e intensas indagaciones, he conseguido subtitular un bonito tema: Wind, de Akeboshi para Naruto.

discurso-suzuki0122
Lo que en principio iba a ser un ejercicio de traducción se ha convertido en un complejo ejercicio de informática. Así que por lo que respecta a la traducción y sincronización, ya, con el Eferalgan disuelto a mi lado, creo que me da igual el resultado, pero algo sí que diré: como no es un ejercicio para clase, he traducido la canción como me ha apetecido (vamos que…), y en cuanto a la sincronización, la primera vez que lo hice, lo hice muy bien, la décima (o más allá) que lo he hecho, ya me daba más igual (y de ahí el resultado), ya que me importaba más que fuera compatible con el programa que tendría que utilizar después, que con el ejercicio de traducción.
Narro, pues:
Mis primeros intentos los he realizado con la última versión de Ubuntu (Xubuntu 9.04 (jauty)).
Lo primero que hay que hacer es tener es video que quieres subtitular, ¿no?. Bueno, pues para ello hay un Addon de Firefox que te permite descargarte vídeos de You Tube y otras páginas y convertirlos a distintos formatos: Complementos para Firefox.
Una vez tienes el vídeo guardado (yo lo he guardado en .avi y .mpg ya que son los formatos más compatibles y he de decir que me han venido bien los dos para todos los experimentos que he realizado), te pones a trabajar.
Para ello, después de navegar un poco por internet, descubrí que hay infinidad de editores de subtítulos para Linux. Así que me descargué el primero: Subtitle Editor, que viene, muy sabiamente, con un pequeño tutorial. La herramienta está bien, es fácil de utilizar. Puedes, o bien importar tu traducción en .txt (cada línea será un subtítulo), o bien realizar la traducción directamente en el editor. En cuanto a la subtitulación, hay que hacerlo manualmente y con paciencia… no hay nada como el pause-play. Hay que ir intruduciendo el timing para cada subtítulo. Yo, después de todo, tuve problemas con la sincronización, ya que después de ponerles los tiempos a cada subtítulo, en el Preview me salían los subtítulos totalmente mezclados y fuera de sus tiempos… Aún así, guardé los subtítulos en formato .srt, ya que en el archivo, los subtítulos aparecían con el timing correcto.
Pruebo otra herramienta: Gnome Subtitler. Mmm.. qué buena pinta, parece más estable… Abro el archivo .srt. Por suerte, no tengo que volver a sincronizar, ya que utilizo el mismo archivo .srt del SubtitlerEditor. Todo funciona muy bien, estoy contenta. Temino y abro el video y descubro algo nuevo: hay que instalar otra aplicación para incrustar los subtítulos al vídeo.
Vuelvo a navegar por los internetes y sí, también hay numerosas aplicaciones para embed los subtítulos al vídeo. Echo un vistazo y Avidemux me convence.
Con esta aplicación, puedes, además, dar formato a los subtítulos (cambiarle la fuente, el tamaño, el color y la posición).
Tras numerosos intentos y haciendo todo lo que pone en los tutoriales, no lo consigo. En alguna página se recomienda utilizar el Jubler para trabajar luego con Avidemux, así que, cómo no, me instalo dicho programa. Este no es tan fácil de instalar. No basta con ir al Synoptic Package Manager or al Add/Remove Applications, si no que hay que adentrarse en el maravilloso mundo del Alt+F2, es decir ¡abrir el terminal! y ahí tenéis para un rato.
Si os soy sincera, después de instalarlo (bueno, confieso que esta vez recibí algo de ayuda externa), decidí irme a lo fácil… consumir el consumible Windows. Esta vez sucumbo a los ventanismos… pero sigo convencida de que Linux es el futuro. Where Linux is, the future is… es que esto del Open Source se pega, claro.
Herramientas para hacerlo en Windows:
Media Subtitler: para editar subtítulos. La mecánica es como la de los otros: abres archivo con los subtítulos (en .txt), abres el video (.avi, .mpeg…) y a sincronizar. Lo cachondo de esta aplicación es que no hay que andarse con el pause/play y los timings; tienes un bonito botoncito donde pone “aplicar” y basta con pulsar sobre él para indicarle cuándo quieres que empiece el subtítulo y sueltas cuando quieras que desaparezca. Automáticamente pasa al subtítulo siguiente, en el que repites la misma operación y así hasta el final. Luego puedes retocar los timings o bien con “aplicar”, o afinar más especificando minuto, segundo y milisegundo.
VirtualDubMod: para incrustar los subtítulos en el Vídeo.
Importante: si trabajáis con estas aplicaciones, guardar los subtítulos con formato .SSA
También tenéis que descargaros un plugin para VirtualDubMod
NOTA: si después de descargaros los plugins que pide la aplicación cuando Incrustáis, Windows, para cumplir con su expediente, sigue dando el coñazo con los plugins, os recomiendo que incrustéis los subtítulos con la aplicación VirtualDubMod directamente. Simplemente, abrís la aplicación, en Archivo, abrís el vídeo. Después vais a la opción de menú Vídeo y ahí pincháis en Filters. Os saldrá un cuadro con un listado bastante largo, buscáis “Subtitler”, lo seleccionáis. Sale otro cuadro en el que pulsando Add añadís vuestro filtro, es decir el archivo .SSA que habéis guardado con Media Subtitler. Pincháis en OK y volvéis a la pantalla del principio. Abajo podéis seleccionar la opción Preview para ver cómo queda. Si estáis contentos, guardáis el vídeo con los subtítulos en la opción de menú Archivo>Guardar como, le ponéis nombre ¡Y YA ESTÁ!
En este blog Tecnologías y Traducción tenéis una sencilla explicación de cómo utilizar las herramientas de Windows.
Y bueno, esta es la cancioncilla, que esta muy chula…

Akeboshi, Wind.

Nos vemos!!