Pronto será de noche de Jesús Cañadas

prontoseradenoche Es como haber visto una peli española de los 90. La misma sensación. Diálogos poco naturales, y personajes muy típicos: el policía, el yonqui, el capullo, la beata, el hippie, el abuelo sabio, la mala-leche… ¿Y eso de madero no está ya muy pasado?

A favor he de decir que consigue transmitir la angustia, la atmósfera agobiante, desesperante, el hambre, la sed… Te engancha a seguir leyendo, crea tensión, intriga… Se te revuelve algo con ciertas escenas y contagia la desesperación. Sí, eso sí. Pero al mismo tiempo irrita tanta inacción por parte de los personajes y piensas ¿por qué se quedan ahí? ¿Por qué no echan a andar, por qué no se pasan a los carriles en contra dirección, que no pasa ni el tato, y empiezan a echar millas? ¿En serio la gente solo hace que querer follar cuando se acaba el mundo? No sé, un poco flojo y y mucho sinsentido.

La trama detectivesca genera cierta intriga aunque resulta absurda esa cruzada del policía por ejercer de protector, por saber quién es el asesino, y sobre todo viniendo de un personaje tan pánfilo y memo. Más que poco creíble, piensas en lo huevón que es él y, en general, el resto de los personajes.

En resumidas cuentas: el ritmo está bien, engancha, pero los personajes no me los acabo de creer.

«Lost City 1.o», Daphne Unruh

LostCity
Lost City 1.0 reúne los ingredientes de la literatura juvenil. Hay fantasía, acción, aventura y un repertorio de personajes adolescentes muy actuales que rondan el mundo de los youtubers y de los gamers. Por supuesto, está el componente «chica atraída por chico misterioso» que endulza la aventura con un toque romántico.

Es la primera parte de la trilogía «Lost City». La segunda parte verá la luz en otoño de este año y la tercera está prevista para primavera de 2017.

Yuma está a punto de terminar el instituto y planea marcharse a Francia tras los exámenes para trabajar durante el verano. Además de disfrutar de su mayoría de edad, le permitirá alejarse un tiempo de los reproches de Rebecca, la pareja de su padre y de tener que cruzarse con su hermanastro Linus, con el que apenas media palabra y quien se pasa las noches pegado al ordenador jugando a videojuegos y viendo partidas en YouTube.

La desaparición de un famoso youtuber en un directo jugando a Lost City y la entrada en escena de Amon, el chico misterioso, quien parece tener entre manos ciertos asuntos sospechosos con Linus, arrastrarán a Yuma hacia el universo de Lost City, un mundo regido por otras reglas donde se verá obligada a convertirse en una auténtica gamer si lo que quiere es sobrevivir.

La novela cumple: es entretenida, de fácil lectura, engancha y tiene cierto componente de sorpresa. La idea de adentrarse en un universo paralelo no es nueva pero no está mal planteada, aunque a veces resulta un tanto predecible y creo que se le podría dar una vueltecilla más, ¿quizás lo haga en la segunda y tercera parte? Novela cortita y refrescante.

Su autora Daphne Unruh es alemana así que el libro está escrito en alemán. Muy recomendable como lectura fácil en lengua extranjera, pues el vocabulario y la narración son muy sencillas.

«La chica mecánica», Paolo Bacigalupi

LaChicaMecánica

Autor: Paolo Bacigalupi
Traducción: Manuel de los Reyes
Ilustración: Raphael Lacoste
Editorial: Random House Mondadori, Plaza & Janés
Barcelona, Junio 2011
Título original: The Windup Girl

La historia se sitúa en Tailandia, en un futuro poco apacible y no tan descabellado –visto los tiempos que corren. El cambio climático y el abuso continuado de la biotecnología como recurso para las explotaciones agrícolas generan un desequilibrio que desemboca en constantes amenazas biológicas, epidemias y en una merma de recursos que recortan las posibilidades de los habitantes. El poder, concentrado en pocas manos, lucha por satisfacer sus intereses e imponerse al resto. Todo, en un mundo donde el trapicheo y el soborno están a la orden del día y suponen para muchos una forma de subsistencia y para otros, una forma de obtener poder.

Tres motivos me llevaron a la lectura de esta novela: el título, muy sugerente; leer algo de Paolo Bacigalupi, ganador de varios premios y nominado en numerosas ocasiones; y la traducción a cargo de Manuel de los Reyes.

Y tres motivos me han llevado a querer abandonarla: el título, algunos aspectos de las descripciones y el ritmo de la novela. No obstante la terminé y no me arrepiento.

Uno de los peros es el título. Me esperaba que la chica mecánica fuera el motor de la novela, pero no es así, hay que leer muchas páginas hasta que llega a tener un papel en la historia. Más que en una chica mecánica, el protagonismo está en varios personajes que se reparten la relevancia casi a partes iguales. La chica mecánica… bueno, pues es un buen título para una novela, pero en este caso no deja de ser un mero catalizador, nada más. Aún así, el autor se esmera en presentárnosla, al igual que al resto de los personajes, hecho que podría compensar ese «pero». El autor dedica numerosas líneas a hacer que los conozcamos bien. Se remonta una y otra vez a su pasado para presentarnos sus miedos, inquietudes y aspiraciones. Nos sitúa con todo detalle en su contexto, lo que hace que sean más creíbles y que la historia se trabe mejor.

Sin embargo, la novela avanza despacio. El entorno asfixiante, injusto y hediondo es el escenario de una trama que se presenta de forma un tanto deslavazada. Se suceden las acciones de los personajes y a veces da la sensación de que son historias aisladas, de que no acaban de cuajar unas con otras y de que la trama discurre a trompicones. A la historia le cuesta arrancar, pero una vez pasado el planteamiento –que se extiende prácticamente más allá del centro de la novela– la historia va cogiendo ritmo, se va acelerando paulatinamente hasta ser casi frenético al final. Así que no es de extrañar que a uno le entren ganas de abandonarla durante buena parte de la lectura.

Pero si algo te invita a continuar línea tras línea, es la construcción del entorno. El autor se esfuerza en crear el escenario con gran detalle –no sin los huecos propios del género– y logra sumergir al lector en su universo. Consigue transportarle a esa atmósfera opresiva de callejones estrechos, de fogones y vapores, de lámparas de gas, de un miedo constante, tan persistente y pegajoso como el calor que lo impregna todo. Sí, lo consigue, pero también es verdad que a veces resulta excesivo y redundante; y otro aspecto que se le podría reprochar es el uso (abuso) de las expresiones en tailandés. Más que aportar, confunden, te sacan de la novela y hasta llegan a ser molestas.

En mi opinión creo que el autor se ha centrado tanto en crear la atmósfera y en dibujar a los personajes que parece que la trama ha quedado relegada a un segundo plano. Aunque no engancha desde el principio, sí hay que decir que la lectura es muy agradable y enriquecedora. Sin haber visto el original, la traducción al menos está llena de color y consigue que la lectura sea un disfrute. Posiblemente, con una traducción menos brillante la novela se habría echado a perder, ya que la parte descriptiva tiene una carga casi mayor que la acción y la trama. Si se tiene en cuenta que el personaje que da título a la novela no es tan relevante, uno ya está del todo preparado para dejarse llevar por las callejuelas y los entresijos de la historia.

Por cierto, en junio sale la traducción de lo último de Paolo Bacigalupi, Cuchillo de agua, traducida también por Manuel de los Reyes y saldrá publicada en Fantascy.