«La chica mecánica», Paolo Bacigalupi

LaChicaMecánica

Autor: Paolo Bacigalupi
Traducción: Manuel de los Reyes
Ilustración: Raphael Lacoste
Editorial: Random House Mondadori, Plaza & Janés
Barcelona, Junio 2011
Título original: The Windup Girl

La historia se sitúa en Tailandia, en un futuro poco apacible y no tan descabellado –visto los tiempos que corren. El cambio climático y el abuso continuado de la biotecnología como recurso para las explotaciones agrícolas generan un desequilibrio que desemboca en constantes amenazas biológicas, epidemias y en una merma de recursos que recortan las posibilidades de los habitantes. El poder, concentrado en pocas manos, lucha por satisfacer sus intereses e imponerse al resto. Todo, en un mundo donde el trapicheo y el soborno están a la orden del día y suponen para muchos una forma de subsistencia y para otros, una forma de obtener poder.

Tres motivos me llevaron a la lectura de esta novela: el título, muy sugerente; leer algo de Paolo Bacigalupi, ganador de varios premios y nominado en numerosas ocasiones; y la traducción a cargo de Manuel de los Reyes.

Y tres motivos me han llevado a querer abandonarla: el título, algunos aspectos de las descripciones y el ritmo de la novela. No obstante la terminé y no me arrepiento.

Uno de los peros es el título. Me esperaba que la chica mecánica fuera el motor de la novela, pero no es así, hay que leer muchas páginas hasta que llega a tener un papel en la historia. Más que en una chica mecánica, el protagonismo está en varios personajes que se reparten la relevancia casi a partes iguales. La chica mecánica… bueno, pues es un buen título para una novela, pero en este caso no deja de ser un mero catalizador, nada más. Aún así, el autor se esmera en presentárnosla, al igual que al resto de los personajes, hecho que podría compensar ese «pero». El autor dedica numerosas líneas a hacer que los conozcamos bien. Se remonta una y otra vez a su pasado para presentarnos sus miedos, inquietudes y aspiraciones. Nos sitúa con todo detalle en su contexto, lo que hace que sean más creíbles y que la historia se trabe mejor.

Sin embargo, la novela avanza despacio. El entorno asfixiante, injusto y hediondo es el escenario de una trama que se presenta de forma un tanto deslavazada. Se suceden las acciones de los personajes y a veces da la sensación de que son historias aisladas, de que no acaban de cuajar unas con otras y de que la trama discurre a trompicones. A la historia le cuesta arrancar, pero una vez pasado el planteamiento –que se extiende prácticamente más allá del centro de la novela– la historia va cogiendo ritmo, se va acelerando paulatinamente hasta ser casi frenético al final. Así que no es de extrañar que a uno le entren ganas de abandonarla durante buena parte de la lectura.

Pero si algo te invita a continuar línea tras línea, es la construcción del entorno. El autor se esfuerza en crear el escenario con gran detalle –no sin los huecos propios del género– y logra sumergir al lector en su universo. Consigue transportarle a esa atmósfera opresiva de callejones estrechos, de fogones y vapores, de lámparas de gas, de un miedo constante, tan persistente y pegajoso como el calor que lo impregna todo. Sí, lo consigue, pero también es verdad que a veces resulta excesivo y redundante; y otro aspecto que se le podría reprochar es el uso (abuso) de las expresiones en tailandés. Más que aportar, confunden, te sacan de la novela y hasta llegan a ser molestas.

En mi opinión creo que el autor se ha centrado tanto en crear la atmósfera y en dibujar a los personajes que parece que la trama ha quedado relegada a un segundo plano. Aunque no engancha desde el principio, sí hay que decir que la lectura es muy agradable y enriquecedora. Sin haber visto el original, la traducción al menos está llena de color y consigue que la lectura sea un disfrute. Posiblemente, con una traducción menos brillante la novela se habría echado a perder, ya que la parte descriptiva tiene una carga casi mayor que la acción y la trama. Si se tiene en cuenta que el personaje que da título a la novela no es tan relevante, uno ya está del todo preparado para dejarse llevar por las callejuelas y los entresijos de la historia.

Por cierto, en junio sale la traducción de lo último de Paolo Bacigalupi, Cuchillo de agua, traducida también por Manuel de los Reyes y saldrá publicada en Fantascy.

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